miércoles, 7 de noviembre de 2012

El culebrón del nuevo hijo de Maradona



Vía El País

Aunque quiera, Diego Armando Maradona no puede dejar de aparecer en la prensa rosa. En medio del embarazo de su actual pareja, Verónica Ojeda, con quien lleva ocho años y que está en el quinto mes de gestación, el astro del fútbol argentino ha decidido no darle su apellido a su futuro hijo. Esto último, sumado a que el Pelusa vive en Dubái y su novia en una casa del exfutbolista situada en Buenos Aires, ha llevado a pensar en la separación de la pareja, pero el abogado de Ojeda lo desmiente terminantemente. Por el contrario, asegura que la razón de Maradona para quitarle el apellido a su bebé son unas supuestas presiones de su exmujer, Claudia Villafañe, y las dos hijas que tuvo con ella, Dalma y Gianinna.
“Los interesados están felices y en pareja”, ha declarado Alberto Domínguez, abogado de la actual novia del exfutbolista. “Estuve hablando directamente con ellos y no tienen ningún tipo de inconveniente”. Al mismo tiempo, asegura que si ambos viven separados es porque “el embarazo de Verónica es muy delicado y no le permite viajar a Dubái”.
El letrado explicó además que Maradona no tiene ningún interés en perder el vínculo que mantiene con sus hijas, su exmujer y su nieto Benjamín (hijo de Gianinna y Sergio Agüero, jugador del Manchester City). “Diego puede recibir alguna presión por parte de su antiguo entorno familiar que puede llegar a costarle el contacto con ellos a modo de represalia por la llegada del nuevo heredero”, manifestó. Por ello, “si ese chico en vez de llamarse Maradona se tiene que llamar Ojeda, no va a haber ningún problema. La felicidad de la pareja está por sobre cualquier apellido. Y concluyó: “Pese a quien le pese, siempre se podrá demostrar tranquilamente que ese niño que está por venir es un Maradona”. Hace casi tres años, Ojeda, embarazada de cuatro meses, perdió el bebé que esperaba del entonces seleccionador de fútbol de la selección argentina.
Tras estas declaraciones, la exmujer del futbolista y sus hijas difundieron un comunicado en el que desmintieron estas presuntas presiones. Las tres afirmaban en el documento que no se meten en la vida privada de Diego y negaron las versiones que circulaban en la prensa y que aseguraban que él les había prometido que no volvería a tener más hijos.
Además de Dalma y Giannina, Maradona tiene dos hijos que no ha reconocido, pero que la justicia ha sentenciado que sí son suyos. Uno es Diego Armando, que nació en 1986 fruto de una relación extraconyugal con la italiana Claudia Sinagra. Eran los tiempos en que el deportista brillaba en el Napoli y en la selección argentina y ya salía con Villafañe, su novia desde la adolescencia. La otra hija es Jana, que nació en 1996 en Buenos Aires, mientras el jugador aún estaba casado con la madre de sus dos únicas herederas reconocidas. Diego tuvo a Jana con una camarera de una discoteca de Buenos Aires, llamada Valeria Sabalian.
Otras dos mujeres han denunciado a Maradona por la supuesta paternidad de sus hijos, pero la justicia no les ha dado la razón. Una es Laura Cibilla, otra camarera argentina, que acompañó al exfutbolista cuando en 2004 fue ingresado en Cuba en una clínica para recuperarse de su adicción a la cocaína. Para entonces Maradona ya llevaba dos años separado de su esposa.
A su actual pareja la conoció en una fiesta familiar. A su lado superó su propensión al alcohol, entrenó a la selección argentina y después se mudó a Emiratos Árabes para entrenar al equipo Al Wasl, del que fue despedido a mediados de este año. Dubái, sin embargo, lo acaba de nombrar embajador honorario del deporte y allí dispone de una cuenta con 4,6 millones de euros, que componen su fortuna, junto con propiedades y coches, según ha publicado la prensa argentina.

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