viernes, 2 de noviembre de 2012

Las 10 razones históricas que explican por qué los hombres se dejan crecer la uña del meñique



Un hombre con una uña del dedo meñique larga y todas las demás cortas normalmente nos sugiere un montón de cosas: un quinqui con gusto por la droga, un músico que toca la guitarra, alguien que gusta de andarse en los orificios… Pero, ¿cuál es la verdadera historia detrás de esta inquietante uña? Dejarse la uña del meñique larga es una moda que ha existido desde hace siglos, tanto en Oriente como en Occidente, y que según el marco histórico donde se daba significaba distintas cosas.
John Steinbeck describe en su obra “El autobús perdido” (1947) a un conductor de autobús espeluznante que hace crecer su uña del meñique sin ninguna razón en particular, excepto la satisfacción de notar como los otros conductores de autobús hacían lo mismo. Este pasaje ilustra de maravilla la mutación de un fenómeno que aún hoy sigue adoptado por algunas personas, pero cuyo origen se mezcla, se remezcla y al final se pierde en el tiempo.
1- En la antigua China era un símbolo de estatus
En Oriente esta costumbre es un vestigio de los días dinásticos de la China imperial. En esta época, una de las formas en que la clase alta china demostraba su riqueza y que no eran trabajadores era haciendo crecer la uña del meñique más que las otras. Uno puede difícilmente manejar una azada o trabajar la piedra o hacer cualquier otro tipo de trabajo agotador con una larga uña del dedo meñique.
Y aunque los tiempos de los emperadores han pasado, la uña del dedo meñique larga sigue siendo una señal de diferencia de clases relevante y entendida ampliamente en la sociedad china. Y uno de los colectivos que más la usan son los taxistas.
Los taxistas chinos piensan que no son trabajadores propiamente dichos, por lo que conducir un coche es lo opuesto a trabajar con las manos (si acaso con los pies). Por lo tanto, con el fin de asegurarse de que todos, dentro de sus cabinas y por fuera, sepan que no trabajan con sus manos, muchos conductores de taxi permiten que sus uñas meñique crezcan hasta niveles incompatibles con la acción de cambiar de marcha. No importa, porque mantenerla es un motivo de orgullo y satisfacción.
2 – También es una señal que denotaba erudición
La uña del meñique larga también han sido considerada, tanto en las cultura china como en otras (como la griega), como una señal de aprendizaje y erudición, de tal manera que la uña del dedo índice solo se mantiene a una longitud moderada, para no impedir el uso de una pluma para escribir. Actualmente, muchos jóvenes chinos se dejan la uña larga para que el dedo meñique alcance más allá de la última junta articulada del dedo anular. Si lo logran, es como decir que serán ricos e inteligentes.
3 – En la corte de Luis XVI era símbolo de discreción
Paralelamente al imperio de Oriente, la uña del meñique parece ser que también creció en Occidente ya por el siglo XVII como un símbolo de muchos hombres de la clase alta, para demostrar su discreción al asaltar las yacijas de sus amadas. Con una uña del meñique larga, un hombre discreto podía rayar en la puerta de una mujer en vez de llamar a puñetazos, evitando despertar a todo el palacio en sus escarceos.
4 – Pero también es un arma peligrosa que indica cierta maldad
Está claro que dejarse una uña larga, además de dar orgullo también te dota de un impagable arma que te convierte en un tipo a tener en cuenta. Sobre todo cuando estás en la cárcel, por lo que también se ha relacionado tradicionalmente la uña meñique larga con los ex-presidiarios, como si fuera una especie de “estilete de trena”.
Muchos miembros de las triadas chinas, al igual que los yakuzas japoneses llevaban tatuajes, se dejaban crecer la uña para denotar su pertenencia a la banda. Incluso Fu Manchú, el mayor malvado chino de ficción, utilizaba sus uñas para rajar la yugular de sus enemigos cuando les agarraba del cuello.
5 – En la época victoriana suponía una ayudita en los combates de boxeo
A mediados del siglo XIX, antes de que las reglas del boxeo incorporaran el uso de guantes de cuero, este deporte se practicaba a puñetazo limpio con las manos desnudas. Tanto en Inglaterra como en EE.UU, los asiduos a liarse a trompazos a la primera de cambio solían dejarse la uña del meñique ligeramente larga y puntiaguda para cegar a sus contrincantes, como una especie de estilete saca-ojos con la que poder infligir el mayor daño en la visión del contrincante.
6 – En Turquía denotaba que el hombre fumaba
Los hombres turcos comúnmente también han utilizado durante años la uña larga del meñique como un perfecto estilete para abrir las envolturas de los cigarrillos. Actualmente, muchos tenderos chinos también se dejan esta uña larga para abrir bolsas y otros recubrimientos, pues es combinación con una uña del pulgar también fuerte se convierte un elemento cortante excelente para rajar el retractilado plástico con el que se se suelen empaquetar las mercancías.
7- Y llegaron los años 70 y con la cocaína se hizo cucharita
Posiblemente, este es el uso que más se ha relacionado con la uña larga en nuestros tiempos modernos. Allá por la década de los 70, la eclosión de la música disco llevó con ella el ineludible advenimiento de las drogas y de su necesario distribuidor, el camello de cocaína, que cargado de cadenas solía llevar su botecito de droga también colgado al cuello, utilizando la uña larga de su meñique a modo de cucharilla, para administrarse las dosis.
Y no les faltaba razón, pues una uña bien larga era un elemento de corte comúnmente utilizado para el manipulado de la droga, pues al venir la cocaína en roca era más sencillo y rápido partirla con la uña que estar andando con tarjetas o cuchillas.
8- A los músicos de cuerda también subyuga
Normalmente, la uña larga se ha asociado mucho a la figura de los guitarristas. Sin embargo, estos músicos no suelen dejarse la uña del meñique larga, sino la del pulgar, para que haga de púa. Pero existe un colectivo a los que sí les beneficia la prolongación del dedo meñique: los intérpretes de sitar, el instrumento hindú.
En el sitar los trastes son curvos, y además de las cuerdas del traste también tiene 11, 12 ó 13 cuerdas secundarias (también conocidas como “tarif”) que funcionan por debajo de los trastes. Según el raga (modo melódico que se inspira en un tema poético) que se vaya a interpretar, el instrumentista afinará de distinto modo las cuerdas, las cuales, al ser tocadas con el meñique, producen la peculiar cascada de notas tan característica de la música india.
9- Aunque también sirvió a otros artistas, como a Picasso
¿Sabías que nuestro pintor más universal tiro de uña de meñique durante los comienzos de su obra? Efectivamente, Picasso ‘arañaba’ las placas de zinc que utilizaba como planchas para hacer sus litografías; e introducía nuevos productos, como las acuarelas o la gasolina; y las mezclaba para formar colores removiendo con su uña larga del meñique.
La famosa paloma que se convirtió después en el símbolo del Congreso Mundial de la Paz de París en 1949 es buen ejemplo de ello: la luz de su plumaje reverbera y parece salir de la superficie gracias a la utilización de mucho arañazo y petróleo en su impresión.
10- Pero sin duda, su uso más común es para hurgar en los orificios
Es justo terminar con el uso más habitual que hoy en día se presupone a la uña larga del dedo meñique: el de limpiar de porquería la nariz, el oído, los dientes o, incluso, el ombligo. Y su efectividad se puede ver observando otra vez, y para terminar así de cerrar el círculo, a la comunidad china, sin duda los principales usuarios de esta moda milenaria.
Digámoslo claro: existen hábitos que los occidentales encontramos repugnantes, pero que desde el punto de vista oriental se ven como esenciales para una buena higiene. Ysegún una web apasionada de este temaMale Nails, muchos chinos se dejan la uña del meñique larga por una cuestión puramente de limpieza personal, para hurgarse en los orificios citados con mayor facilidad, así como también para rascarse el cuerpo de una manera más eficaz.
Según estos expertos en manicura masculina, por esta razón la uña larga del dedo meñique no se ha ido desvaneciendo con el paso del tiempo y todavía hoy es un elemento visible que sigue entre nosotros: porque rasca, limpia y da esplendor.

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